viernes, 15 de julio de 2016

iGuAlitaRiA

La madrugada del 15 de julio del 2010 se aprobaba el Matrimonio para personas del mismo género, para gays, para lesbianas, para todes: el Matrimonio Igualitario en Argentina.
Recuerdo que meses antes con mi ex pareja íbamos a pedir turno para casarnos, era una estrategia que se iba a lanzar para que todos los registros civiles tuvieran que decirnos que no a parejas del mismo sexo previo a la discusión en las cámaras del proyecto de Ley.
Yo tenía todas las dudas, nunca fui pro derechos civiles, lo único claro que tenía era que no debíamos tener menos derechos que la masa heterosexual. Eso era el punto de acuerdo y creo que fue la base para todes lxs que estuvimos en la lucha para obtener todas las libertades que nos merecemos.
La Iglesia y los sectores retrógrados realizaron su campaña anti derechos con mensajes fundamentados en la biblia, en la biología y en derechos de los niños en tener un papá varón y una mamá mujer. En ese contexto su campaña resultó en su propia contra. Había una sociedad que habría su cabeza a nuevas formas de pensar la familiaridad por fuera de los mandatos heterosexuales.
Esa noche cenamos siguiendo el debate por la tele. Nos mensajeábamos con amigues y compañerxs que estaban fuera del Congreso haciendo la vigilia para vivir un momento histórico. Contábamos los votos, escuchábamos a legisladores que entraban en pánico por el solo hecho de ver a dos varones criando a niñxs, y a otro muy orgulloso de su hijx varón gay.
Nos fuimos a dormir en nuestra cama de dos plazas, nos dimos unos besos, dejamos prendida la tele y alrededor de las dos de la mañana entre dormido la apagué, y todavía continuaba la sesión multicolor.
A las ocho de la mañana me desperté, prendí la televisión y busqué el primer canal de noticias buscando el resultado: había sido aprobada Ley de matrimonio Igualitario. Tuve una emoción tremenda. Se me cayeron unas lágrimas. Lo desperté a mi amor proponiéndole casamiento, no paramos de reírnos por tremenda propuesta que estaba saliendo de mi boca: yo casarme, no gracias! Pero había que festejarlo. Todo el día fue una fiesta: mensajes por todas las redes, con todxs lxs amigxs y compañerxs. En el trabajo los putos y las tortas éramos saludadxs y reconocidxs. Fue una lucha que encararon cientos de compañerxs de antaño, muchos que fueron quedando en el camino por los crímenes de odio, por la discriminación y por otros tantos odios. Por eso no fue gracias a un gobierno o una organización o referentx: fue por la organización y construcción acumulada y un momento histórico donde la heterosexualidad obligatoria se volvió a cuestionar.
Ya no duermo más con esa persona a la que le propuse casamiento. Y tampoco me quiero casar, pero hace seis años puedo decidirlo en serio.
Contra todos los mandatos, incluso el del Matrimonio!
Por todas las libertades para caminar si ser golpeadx por trava, puto o torta!
Por cupo Laboral Trans!
Porque nos queremxs vivxs!
‪#‎ResistenciaMarica‬
Foto: Marilyn y Guillermo contrayendo matrimonio en el Penal de Florencio Varela, 2013.