viernes, 15 de julio de 2016

iGuAlitaRiA

La madrugada del 15 de julio del 2010 se aprobaba el Matrimonio para personas del mismo género, para gays, para lesbianas, para todes: el Matrimonio Igualitario en Argentina.
Recuerdo que meses antes con mi ex pareja íbamos a pedir turno para casarnos, era una estrategia que se iba a lanzar para que todos los registros civiles tuvieran que decirnos que no a parejas del mismo sexo previo a la discusión en las cámaras del proyecto de Ley.
Yo tenía todas las dudas, nunca fui pro derechos civiles, lo único claro que tenía era que no debíamos tener menos derechos que la masa heterosexual. Eso era el punto de acuerdo y creo que fue la base para todes lxs que estuvimos en la lucha para obtener todas las libertades que nos merecemos.
La Iglesia y los sectores retrógrados realizaron su campaña anti derechos con mensajes fundamentados en la biblia, en la biología y en derechos de los niños en tener un papá varón y una mamá mujer. En ese contexto su campaña resultó en su propia contra. Había una sociedad que habría su cabeza a nuevas formas de pensar la familiaridad por fuera de los mandatos heterosexuales.
Esa noche cenamos siguiendo el debate por la tele. Nos mensajeábamos con amigues y compañerxs que estaban fuera del Congreso haciendo la vigilia para vivir un momento histórico. Contábamos los votos, escuchábamos a legisladores que entraban en pánico por el solo hecho de ver a dos varones criando a niñxs, y a otro muy orgulloso de su hijx varón gay.
Nos fuimos a dormir en nuestra cama de dos plazas, nos dimos unos besos, dejamos prendida la tele y alrededor de las dos de la mañana entre dormido la apagué, y todavía continuaba la sesión multicolor.
A las ocho de la mañana me desperté, prendí la televisión y busqué el primer canal de noticias buscando el resultado: había sido aprobada Ley de matrimonio Igualitario. Tuve una emoción tremenda. Se me cayeron unas lágrimas. Lo desperté a mi amor proponiéndole casamiento, no paramos de reírnos por tremenda propuesta que estaba saliendo de mi boca: yo casarme, no gracias! Pero había que festejarlo. Todo el día fue una fiesta: mensajes por todas las redes, con todxs lxs amigxs y compañerxs. En el trabajo los putos y las tortas éramos saludadxs y reconocidxs. Fue una lucha que encararon cientos de compañerxs de antaño, muchos que fueron quedando en el camino por los crímenes de odio, por la discriminación y por otros tantos odios. Por eso no fue gracias a un gobierno o una organización o referentx: fue por la organización y construcción acumulada y un momento histórico donde la heterosexualidad obligatoria se volvió a cuestionar.
Ya no duermo más con esa persona a la que le propuse casamiento. Y tampoco me quiero casar, pero hace seis años puedo decidirlo en serio.
Contra todos los mandatos, incluso el del Matrimonio!
Por todas las libertades para caminar si ser golpeadx por trava, puto o torta!
Por cupo Laboral Trans!
Porque nos queremxs vivxs!
‪#‎ResistenciaMarica‬
Foto: Marilyn y Guillermo contrayendo matrimonio en el Penal de Florencio Varela, 2013.

sábado, 27 de febrero de 2016

The Grand Nick


Su nick en el chat era pija grande, o pijòn23, no recuerdo bien. Pero daba cuenta del tamaño de su pene. Le preguntè la edad y tenía veintitrés años. Como miento siempre con la edad, no había tanta diferencia entre sus 23 y mis 28 años, pensé. Andaba cerca el pibe y estaba muy decidido y llegó a los 20 minutos. Eran esos días de suerte en el aburrido clima de verano de la city platense.
Llegó y era un pibe claramente de veintitrés años, flaquito y peticito. Buena onda, me dijo qué linda casa, qué lindo parque… todo el tiempo con una sonrisa. Hablamos en una previa que parecía más a la de dos flacos que se sentaron en el mismo lugar de la facu y comienzan a hablar. Le pregunté qué estudiaba. Me contó que cursaba derecho, que le faltaba un año y después de terminar querìa trabajar de toque. Vas a ser un cuervo o un boga copado, le preguntè. Me dijo uno copado, quiero ayudar a la gente. Con esa frase me enterneció y podíamos hacer cualquier cosa. Hablamos de la nueva coyuntura, del hijo de yuta que tenemos de presidente, que habrá que remarla y lo que se dice en estos tiempos: resistir, resistir y a remarla.
Yo me acordaba que le había preguntado si chapaba, si le iban los besos, porque últimamente me habían tocado  flacos que no besaban y eso me la baja mal. Yo estaba sentado frente a él que estaba sentado en mi cama. Cuando el análisis coyuntural y la puesta en información de ambos ya estaba… hubo un silencio y ambos nos miramos y bueno estábamos para algo acá.
Me fui hacia él, lo bese y me besó. Nos encontramos con nuestros labios y lo miré como ratificando nuestros planes previos. Besábamos muy bien, eso era notorio. Él se dispuso bien cómodo en la cama y me senté arriba. Y ahí comencé a sentir lo cierto de su Nick. Algo comenzó a tomar una forma que realmente me sorprendió. Al principio pensé que como era muy chiquito de cuerpo, algo un poco más grande que lo normal ya era grande en ese cuerpo, pero algo debajo mio comenzó a crecer y era realmente una pija grande.
Por un momento me olvidé de los despidos, de la represión a lxs trabajadorxs del municipio de La Plata. Me olvidé un poco del caretaje de mi trabajo y el progresismo barato que se enoja con los votantes de macri y ni siquiera pueden hacer una crítica. Me olvidé de lxs que faltan, me olvidé del miedo a perder el trabajo, todo mamando aquella pija grande del pibe estudiante de derecho.
¿Te gusta? Me dijo el pendejo, sí claro le dije.
A los dos días saldría por primera vez la Colectiva Lohana Berkins en el primer paro de los estatales reunidos en ATE
al presidente MM. Una alegría de este presente no muy próspero.


miércoles, 10 de junio de 2015

me quiere, no me quiere


Me quiere, no me quiere, me quiere mucho
Poquito, nada
Me quiere, me maltrata, me trata, me saca, me caca
Me quiere mucho, me pega mucho, poquito o nada
Me nada, me mucho, me poco o nada
No me ama, no me nada
Me mata
No me quiere
Me voy


#NiUnaMenos

lunes, 20 de abril de 2015

Los hombres que amé


Desde pibe sentí un amor profundo por otros hombres, por otros varones: amiguitos del barrio, compañeros de escuela, de catecismo, padres de vecinos, algún que otro sacerdote de mi escuela de curas y por ese hombre que se paraba en la esquina a esperar el bondi, con un uniforme de una empresa, al cual miraba y miraba y no podía dejar de mirar. A mi padrino y claramente a mi papá. Un amor tan profundo que me causaba estupor, que no entendía y siempre buscando el amor de ellos, la atención: un gesto que diera cuenta de su amor recíproco.
Es un tema universal el del amor al padre, a nuestro padre como varones o como hombres en nuestra sociedad. De eso no daré cuenta, sí daré cuenta de esos amores que nos llevan más allá de nuestras racionalidades.
Puedo hablar del amor incondicional de aquel amigo que me llevaba diez años, cuando yo tenía 17. Un joven proveniente de la militancia barrial, con el cual éramos activistas de la iglesia tercermundista. Yo estaba bastante solo por la separación de mis viejos y no había mucho adulto dando vuelta para aconsejar y apoyar a este adolescente bastante particular. Pero él siempre estaba: me llevaba a mi casa en auto, me preguntaba cómo estaba con una voz dulce y esos labios que se escondían en medio de su barba castaña, los ojos con los que me miraba, esos ojos grandes marrones eran los ojos más bellos, intensos y amorosos con los que nadie me miraba… yo esperaba cada termino de alguna juntada o reunión para que me dijera ¿Te acerco cris? Me acuerdo también de que me llevara hasta casa en días tormentosos y no le importara embarrar todo el auto, el objetivo era protegerme. A él no lo ví nunca más, lo que sé es que se casó con una misionera, una morocha misionera y nada más. Creo que soñé días y días con un beso de él, era el mejor sueño que me permitía continuar con un mundo lleno de gusanos.
También me acuerdo de Martín, un compañero de secundaria, de la escuela de curas. Tincho no era uno más del resto y yo claramente tampoco. Con nuestros 15 o 16 años aproximadamente éramos diferentes a todos los noños del instituto técnico la piedad de Bahía Blanca. Yo era el mariconazo y él era el pibe con más experiencia en la calle, de chicas y de borracheras y cosas ajenas a la de un colegio religioso. Lo que recuerdo es que él se acercó a mi, ya ni sé como, lo que sé es que él necesitaba un amigo y yo también. Y en medio de esa careta escuela del bien, nos trenzamos en una amistad amorosa. Una amistad que fue creciendo al punto que mi incentivo para ir a cursar el cuarto año de la orientación Imprenta, era solo saber que lo iba a ver. El itinerario era: sonaba el timbre del recreo, nos juntábamos lejos del resto y hablábamos, va… él se la pasaba hablando y yo no tenía ningún problema en escucharlo, en salir un poco de mi aburrida adolescencia que tanto odiaba, escucharlo hablar de los kilombos de su familia, de las deudas y de boludeces, muchas boludeces que me relajaban. Me acuerdo también de las veces en que sus compañeros de curso los gastaban por estar conmigo, con el maricón del colegio, que me defendiera era lo más hermoso que podría pasarme, que eligiera estar conmigo era reparador.
Me acuerdo también de las movidas que hacía para pasar más tiempo: él se iba caminando de la escuela para el centro, yo debía ir en sentido contrario, pero me iba con él y luego me tomaba un bondi hasta mi casa. Hoy ni siquiera me tomo un bondi para ir a ver a ningún chongo por más fuerte que esté.
De un día para otro tin dejó de ir al colegio. Nadie sabía nada de él. En ese momento no habían redes sociales, celulares, sólo teléfonos fijos y ni siquiera sabía dónde vivía. Lo que había ocurrido es que habían venido sus viejos de su ciudad natal a buscarlo para llevárselo. Todo había sido tan repentino que no tuvo tiempo de despedirse. Su relato meses después por medio de una carta postal era esta: “Cristian de a ratos se te extraña. Mi viejo vino a poner orden en el negocio, me vino a buscar por que la situación no daba para más. Me llevó a buscar los papeles en la escuela, te busqué en tu curso y no habías ido a la escuela. Le pedi a mi papá que me llevara a tu casa pero estaba apurado”. Esas fueron las palabras de él, me había desgarrado el corazón, ese amigo del alma, al que tanto quería, con el cual nos hacíamos mucha compañía. Me lo imaginé cientos de veces corriendo por los pasillos de la escuela, yendo a tocar la puerta de mi curso, preguntando por mí, hablando con el bibliotecario y diciéndole “avisale a Cristian que lo estuve buscando para despedirme”. Ahora mientras me vienen los recuerdos, fui yo quien le mandó un telegrama para su cumpleaños en julio y donde él me respondiera con ese entrecomillado arriba de la hoja, al estilo estado de face: “de a ratos se te extraña”. Hace un par de años me lo reecontré justamente por el face, y hablando de nuestras vidas le dije que me había gustado un poco alguna vez. Y él me contestó que se había dado cuenta. Sigue igual de personaje.
También me acuerdo de Nacho cuando viví con él y recuerdo las veces que me dejó dormir en su cama, y cuando llegaba de noche a su casa, ya que me estaba bancando en su casa, y llegaba y me tapaba, me apagaba la luz y me cerraba la puerta. Las veces que hablaba bien de mí, la vez que fuimos a comer con sus viejos… las veces que muy locos mirábamos una seria gay, cuando todavía él no había salido del closet, yo sentía muchas ganas de estar con él cerca de él, me encantaba que sea gordito y rubiecito, me gustaba, esta vez era más claro. Se me cayó la estantería el día que me dijo que se había ido del boliche con un chico. Hoy está casado.
Cómo olvidarme de mi otro amigo, Hernán. Podría decir muchas cosas de Hernán. El chico más dulce de los que conocí. Tierno, sensible, pelado y lindo. Tengo muchos recuerdos de él, pero puedo mencionar los momentos más cálidos que recuerdo, momentos que me hicieron temblar de la emoción. También compartíamos un taller una vez por semana y a la vuelta me llevaba en moto a casa. Una de las primeras veces me dijo agárrate de mi cintura no quiero perderte y me agarró las manos y me las puso en su cintura, yo tampoco quería perderlo. Y una vez, en un invierno muy frío, ya como chancho subiéndome a su moto me dijo que pusiera las manos en los bolsillos de su campera… yo creo que fue uno de los momentos más eróticos que viví sin estar desnudo y sin habernos tocado.
Y puedo hablar de Andrés, de ese amigo hermoso con el cual compartimos muchas cosas, muchas palabras, muchos consejos, muchas miradas profundas… muchos te quiero, muchos te amos, de estar presentes en los momentos más tristes que uno puede pasar cuando se va un ser querido, pero también compartir muchos picos de amorosidad y de haber compartido una intimidad en la cama. Creo que a veces los límites no existen, que estamos performateados de maneras muy rígidas y que a veces tenemos la oportunidad para pasar esos límites impuesto y autoimpuestos. Es cierto, a los días que nos encontramos con Andrés, después de habernos matado a besos y de haber sexualizado nuestra amistad, no nos miramos igual, habíamos pasado una barrera que no solemos pasar con esos amigos del alma. Pero puedo confirmar mi amor por él que nada tiene que ver con ideas de amor baratas, de parejas, de príncipes azules ni lilas ni rosas. Son otros amores posibles, amores constructivos ¿Y qué son estos amores sino que hermosas relaciones donde también lo físico y el corazón se ponen en juego?

viernes, 17 de abril de 2015

El irse como posibilidad


Como posibilidad de irse por lo menos sólo con la cabeza
Los viajes son un poco eso, las vacaciones son un poco eso, más allá y más acá del capitalismo, del trabajo asalariado/ precarizado, en negro o blanco, o de colores pero en las condiciones más desventajosas. 
¿Quiénes nos vamos de vacaciones? ¿Quiénes estamos bajo relación de alguna dependencia institucional, o no… para tomarnos una semana de vacaciones en invierno, una, dos, tres cuatro o un mes en enero?
El irse con la promesa de la vuelta, uno al irse, o con solo pensar la posibilidad de irse, renueva las ganas de volver diferente. Hacer todo lo posible para irnos es una estrategia para continuar en nuestros lugares de otras maneras, ir a esos otros lugares, o los no lugares, o lugares a crear.  
Quién haya hecho psicoanálisis sabe hasta el hartazgo la cuestión  de los lugares: donde nos ponemos, donde nos ponen, cómo podemos hacer para salir de esos lugares que no nos han hecho felices. Por ahí no encontràs todavía el lugar del deseo total, pero podes salir del lugar de la incomodidad, eso ya es una montòn.
Las opciones son así: la contradicción en sí misma, en el momento que pienso como una posibilidad irme, aparece como idea fuerza quedarme. Irme para qué, quedarme para qué. Irme para cambiar el contexto, el lugar. Las personas y las posibilidades. Pero nunca idealizar el viaje, me voy conmigo misma, conmigo misme. Sigo con mi persona, con mis miedos, expectativas, ansiedades, sigo con las pocas o muchas esperanzas, con las pocas o escasas creencias, con las fuerzas más o menos amoldadas en el trayecto hasta ahora.
El irse como posibilidad. El irse como posibilidad de cambio, de cambio de estado. Y no de estado civil, político como el juego de nuestras niñeces. El estado mental. Cuando me subo a un bondi y viajo 20 horas, o me tomo un avión y pasó tres países por debajo del cielo en cinco horas, esa distancia es tiempo, es espacio mental. La posibilidad de irme me da al menos la posibilidad de ese espacio mental: qué hago, qué estoy haciendo, que voy siendo, qué cosas podrías hacer, qué cosas podría cambiar de rumbo. Y por ahí solo es un milímetro de esperanza, una pulgada de pasión, una mirada sostenida, pero el aire en la mente, el espacio en el pensamiento no se ocupó con más neurosis, sino con acción.
La posibilidad de viajar es solamente humana, la capacidad de sentirnos libres, salvajes, del misterio de otras tierras pueblos y culturas es un posibilidad netamente de las personas. Y esto nos da el privilegio de usarlas en la  pintura, en las letras, en los relatos, en dedicarnos a contar experiencias vividas, en experiencias deseadas, en reproducir otros relatos, en hacer relatos con otres en inventar otras historias diferentes, otros destinos felices, diferentes a los conseguidos hasta ahora.
En Caracas uno se puede sentir parte de un todo, no entender mucho los códigos de una capital que se ha llenado de revolución y que convive con asesinatos, sicarios, mucha morenidad y muchas palabras, con muchas personas superistrionikas. Yo me sentí como en las afueras de la vecindad del chavo. En Colombia me sentí en un lugar maravillosos, de tierras del García Márquez, en un realismo mágico de la Allende, pero con mucho calor. De historias de brujas y narcos, de trueques de vida por transmileños, donde un rubio puede ser temido, violado, robado y/o estafado. Donde los argentinos no somos los sabelos todos, donde no somos el centro de la vida, donde no somos la Francia de Latinoamérica, donde te roban en pleno primero de enero de cualquier comienzo de cualquier año. Donde el reaggetton y la bachata  no se ponen en cuestión, donde las figuras y los acercamientos tampoco se discuten, se ejercen.
Viajar para volver. Para volver al punto de partida o a otro punto de partida. Uno no vuelve para volver siempre al mismo lugar, para volverse, revolverse darse y encontrarse.
De esto se trata amigas amigos amigues de encontrarnos de viajarnos un poco, de llevarnos por otras posibilidades de dejarnos llevar por otras miradas por otros brazos por otras cabezas dejar de ser un poco nosotros para ser otres y para volvernos y devenirnos en otres.
De eso se trata de barajar y dar de nuevo, dar todas la veces que sean necesarias para que el partido sea divertido para que ganemos todes, para que nadie quede afuera, que queden afuera de estos juegos, sólo aquellos que nos desacatan por no dejarnos ser. Que queden afuera los asesinos de los sueños, los pesimistas del deseo… ¿Para qué voy a hacerlo sino se va a dar?
Para que vayamos por todo yo te pido que vayas por todo yendo a por algo. Comenzá con una mirada, con un saludo al sol, con una patada de krol, con un mate tibio, con un té común para después ir por el de hierbas, con un planta, con un potus que crece y se mantiene casi solo, para ir luego por el bosque. Comenzar por algo es ir por el todo, y que todo sea comenzar por algo.



lunes, 13 de abril de 2015

amor libre


El amor es libre o no lo será
¿Pero qué es el amor libre en nuestros tiempos? ¿Es una pareja, un trío, un cuarteto?
Los y las amigas, los compañeros de militancia, del barrio del trabajo… (¿?)
El amor libre: ¿Se hace? ¿O deberíamos deshacer un tipo de amor para el nacimiento de otros finales felices?
La pareja abierta es un nuevo amor, un amor libre
Si te quiero todo, toda, tode para mí ¿Eso qué es? Si amas la dependencia que generamos el uno para con el otro ¿Eso qué es?
Quiero envejecer con vos, tener hijos, vivir hasta el último de los días al lado tuyo… eso me da terror… tengo 35 años, quiero vivir mucho pero no sé si siempre con vos, los dos solos eso sí que me da terror…  ¿Por qué no vivir con más gente?  ¿x que no tener hijos en crianza colectiva con mas compañerxs?
Saber que mi futuro se empeña en una relación, eso sí que me hace mal, saber que siempre va a hacer con vos y nada más que con vos, no quiero dependencia y tampoco exclusividad… si la pasas muy bien con otres, por qué pedirte que no lo hagas?
Sí quiero un amor compañero, un amor de amistad de relación libre, cuanto más libre mas desposeída mejor
Quiero coger, eso está claro y quiero coger con gente especial, que me haga sentir, que me elija y lo mismo: hacerle sentir que lx elijx, pero que eso no signifique la pura exclusividad
Y también coger por coger, coger por el placer del sexo
Pero entiendo que estamos cagadas y cagados de la cabeza y todo el tiempo estamos con el frente abierto de la inestabilidad: si miras a otro u otra parece que ya no estás conmigo si miro a otro u a otra pensás que ya no te quiero
Yo te quiero y me quiero y creo que no deberían existir las exclusividades
Mi analista siempre me decía que ya era difícil decidirse y darle para adelante con una sola persona, que lo otro ya era más complejo, yo creo que es así pero bueno el psicoanálisis se basa en nociones binarias y sectarias así que no se cuanto más hablar de ello
Mamá de dónde vienen los bebés, de la cigüeña no rompas las pelotas, claro así cómo vamos a estar!!!
Yo sé que es hermoso conocerse con otro otra conocerse el clima los ojos tener códigos comunes saber que le gusta el cachete con cachete el beso en el cuello las manos en la cintura
¿Pero si invitamos a más?  ¿A tener más códigos con más personas con códigos?
Yo con mis amigos me gustaría tener más abrazos, mas besos y x que no más franela, besos de lengua, o porque no un:  veinte a dormir hoy que estoy bajoneado, y que te conteste: ¡dale allá voy!
Un amor libre, de compañeres y compañeras de activismo donde las estructuras ideológicas nos ayuden al análisis, pero no nos impida una diversidad posta, donde no construyamos muros infranqueables, sino trinchera amorosas donde el todos y todas no sea una mera forma sin sentidos, donde sea un horizonte donde todes quepamos y seamos muchxs y no cada vez menos…
Hagamos otros amores, otros hermosos amores
Cada vez más políticos: cuidarnos es político, cuidarnos querernos
Cuidarnos del machismo, del capitalismo, del individualismo… compartamos en las plazas, en las luchas, en las duchas y en las camas!


sábado, 7 de febrero de 2015

Crónica para usted

No sé por que justo hoy me ha invadido una nostalgia inmensa
Una nostalgia de no estar más en ese mismo lugar y pensar en tantos otros lugares donde he estado, pensar en mi ciudad natal, Bahía Blanca, en determinados ruidos… desde la ventana de mi nuevo lugar de trabajo veo en pleno febrero varios chicx nuevitxs que recién vienen a estudiar a la plata y me agarra una cosa acá debajo: todxs fuimos esos seres con expectativas miedos y muchos años menos sobre todo, no sabíamos lo que sabemos hoy y no somos lxs mismxs
Y me permito divagar por que hoy usted me preguntó si había escrito algo respecto de mi viaje, viaje que realmente fue intenso y de alguna manera un cierre de una etapa que seguro tiene que ver con la familia pero más concretamente con eso que quise hacer yo con la historia media desdibujada de una familia condicionada por el exilio: mi hermana y yo somos los únicos argentinos de toda esta historia, creo que nunca esa Eugenia de niña, de adolescente hubiera siquiera imaginado tener hijos en otro país
Y esta crónica tiene ese título de Crónica para usted, porque así me permito  concentrarme en usted y sus ojos y su escucha y nadie más
Y también para que el deber ser de contar parte de mi historia no sea tan fuerte y pueda decir cosas sin tanto tapujo
Esta crónica es para usted
El hito fundante de nuestra familia fue el exilio, el exilio de un hombre trabajador y militante de la Unidad Popular de Chile con una joven pueblerina del sur del país trasandino
Él fue detenido en el estadio nacional desde el 11 de septiembre hasta el 11 de octubre, lo largaron con la premisa de que  tenía un tiempo estimado para salir  corriendo y si llegaba a salir vivo, esa era su recompensa: vivir
Así Jilberto salió corriendo, corrió, corrió nunca miró para atrás, corrió corrió pasó por su lugar de trabajo en pleno proceso con carabineros en todas las calles hasta en los desagües y pasó a retirar el sueldo del mes que había trabajado, sí lees bien: pasó  a buscar por su paga, porque tenía que volverse al sur a ver a su familia
María Eugenia, Quena, menor de edad había quedado en verse detrás del cementerio con ese hombre diez años más grande para irse, era menor de edad, pero el parecido físico con su hermana mayor la ayudó para usar sus documentos y pasar la frontera
Eso fue al siguiente año una vez que él buscara un lugar donde parar en el país hermano
Ella se fue, salió por la ventana a la noche sabía que si se iba de ese pueblo esa noche era para no volver nunca más sus padres no se lo perdonarían como a su hermana no le habían perdonado quedar preñada sin casarse
Obsesionada con el plan de la huida para que no crujiera el piso de madera para que no hubiera un gesto que la delatara el día en que iba a ser su última once en familia la última vez que pondría la mesa para todos en la familia la última vez de estar asustada de que llegara curao su viejo y la matara a combos a su vieja que de tan aguerrida ya no gritaba ya no lloraba ya nada miraba siempre hacia arriba como virgen a la espera del espíritu santo que la elevara de aquel, su calvario
Tan concentrada en su plan que no cayó en la cuenta que aquella madrugada comenzaba un nuevo aniversario del natalicio de su progenitora no cayó en la cuenta y ese sería su primer pecado
Encerrada con llaves en esa casa del barrio de obreros chilenos y cordobeses estar encerrada en el país que le iba a dar su libertad -era el encierro- no hay encierros que no te vuelvan loca no hay encierros que no te den pánicos no hay encierros buenos y encierros malos hay encierros hay prisiones hay carceleros de vidas de historias hay quienes se quedan con la llave de una casa pero no pueden abrir quimeras de amor
-          Tú papá nunca la quiso,
Sentenció mi prima después de quince años que no la veía
-          Tu papá la encerraba a tu mamá allá en bahía, nunca la quiso
Encuentro a mi tía, llego a su casa luego de quince o doce años, se me equivocan las fechas de mis viajes, desde el primer día que la vi a mi tía, y la he visto cuatro veces en mi vida y cinco en la de ella, que busco el parecido y trato de hacerme en ese momento donde los pacos miran la cédula de identidad de mi mamá, y la miran y le repiten el nombre Eliana Carrasco, Eliana Carrasco 21 años, Paillaco, Chile
Será esa hermandad tan hermanada que en casa de mi tía Eliana me quedé como una semana y no nos podíamos ir más y cada desayuno cada once y nos mimaron tanto que no querían que nos vayamos y nos dijo despacito que nos iba a extrañar sí mi tía que no nos vio nacer, que me vio a los meses, luego a los doce, luego a los veinte años y ahora, me dijo que me iba a extrañar
Se extraña lo que nunca se vivió me pregunto se extraña el pueblo donde huiste se vuelve al pueblo de donde te fuiste se vuelve de una huida se paga una huida se cierran las heridas se olvidan los olvidos se deja de llorar se deja de volver se viven despidiendo los exiliados las exiliadas del amor
El primer día, el segundo día, el cuarto y no le pregunté sobre el hito de la familia, no me pareció que era una pregunta para hacer siempre sentí que fui el integrante de la familia que hurgó por donde nadie quería hurgar y no le pregunté a la tía del día de la huida
Lo único que pregunté fue ¿Hace cuánto tía que mi mamá se fue para la argentina, hace cuarenta años? Tampoco nos cierran los números, cuarenta digo yo, cuarenta y tres dice mi tía y mira hacia abajo
Alo alo así es el saludo en los pueblos de Chile cuando uno quiere saber si adentro hay gente en la casa, alo aló con acento aló señora María, y la señora María salió a abrirme, abuela soy Cristián, su nieto, siento a veces que yo vuelvo del exilio que vuelvo yo con otrxs más
Abuelaaaaaaaaa y la abrazo a la abuela que ya tiene ochenta y seis años está sorda usa bastón y me dice que estoy más gordo y más viejo y le digo claro que sí, la última vez que nos vimos fue hace doce años  
Entramos con mi amiga a la casa donde sucedió todo
Hay cosas que yo creo que desde la última vez que vine no se han cambiado de lugar y por ahí hace muchos años que no se mueven
Mi abuelita vive con su hija menor Adriana, la solterona y la que está media loca y la que tiene un pecho menos la que inventa historias la que copuchea (chismosa) pero la que acompaña a la abuela maría
Esta casa expulsa le digo a Pau, mi amiga que me acompañó, me tenía que ir le digo, quería verla a mi abuela pero me quería ir al tiro
-          Primo te voy a pedir una cosa, todo lo que me contaste anoche, no se lo cuentes a mi mamá, dale? Me da vergüenza pedirte esto
No te preocupes le digo a la hija de Eliana, Ximena, no vine a desmoronar ninguna idea de la vida actual de mi vieja, es grande y es claro que ella necesita hacer como que su esposo actual, no mi papá, es su pareja perfecta… es claro que necesita decir que su esposo es perfecto, lo adoran allá, su esposo no es mi papá, a mi papá no lo quieren allá y está bien, así es la vida…
No entiendo por qué tenemos la necesidad de los cuentos de hadas, no existen hadas príncipes y claro está que nadie se salva de creer en leseras (boludeces)
Esta crónica ya no se para quien es, si para usted o para mí, discúlpeme que lo entrometa en estos rollos familiares, pero mientras escribía las líneas anteriores me preguntaba qué diría mi hermana si leyera esto, me preguntaría sobre la veracidad de los hechos, si se lo mostrara  a mi viejo me diría como me dijo una vez que yo “tergiversaba los hechos” cuando me pidió que le escribiera su encierro en el estadio nacional para cobrar la reparación por exiliado político: “no estábamos hacinados” me dijo, estábamos parados uno al lado del otro y los que se desmallaban, los sacaban y quien sabe cuál sería su destino
Le pido de nuevo disculpas que lo entrometa en estos rollos yo le iba a contar de la isla de Chiloé del tai chi que hicimos en el pacífico de la tirada del i ching del pisco sour que hace mi prima de lo bien que vi a otra tía de que me crucé con dos tíos, hermanos de mi papá, en una plaza, que todas las plazas de Chile tiene wifi free que el mote con huesillo es riquísimo que jugué al fútbol con los hijos de mi prima Ximena, que el Benja de ocho años me dijo varias veces: usted tío tiene que divertirse, despegar la mente que nadé contra las olas del mar y que no siento más culpa

Y esta crónica es para usted porque nunca me habían preguntado si estuve enamorado de mi papá.