sábado, 7 de febrero de 2015

Crónica para usted

No sé por que justo hoy me ha invadido una nostalgia inmensa
Una nostalgia de no estar más en ese mismo lugar y pensar en tantos otros lugares donde he estado, pensar en mi ciudad natal, Bahía Blanca, en determinados ruidos… desde la ventana de mi nuevo lugar de trabajo veo en pleno febrero varios chicx nuevitxs que recién vienen a estudiar a la plata y me agarra una cosa acá debajo: todxs fuimos esos seres con expectativas miedos y muchos años menos sobre todo, no sabíamos lo que sabemos hoy y no somos lxs mismxs
Y me permito divagar por que hoy usted me preguntó si había escrito algo respecto de mi viaje, viaje que realmente fue intenso y de alguna manera un cierre de una etapa que seguro tiene que ver con la familia pero más concretamente con eso que quise hacer yo con la historia media desdibujada de una familia condicionada por el exilio: mi hermana y yo somos los únicos argentinos de toda esta historia, creo que nunca esa Eugenia de niña, de adolescente hubiera siquiera imaginado tener hijos en otro país
Y esta crónica tiene ese título de Crónica para usted, porque así me permito  concentrarme en usted y sus ojos y su escucha y nadie más
Y también para que el deber ser de contar parte de mi historia no sea tan fuerte y pueda decir cosas sin tanto tapujo
Esta crónica es para usted
El hito fundante de nuestra familia fue el exilio, el exilio de un hombre trabajador y militante de la Unidad Popular de Chile con una joven pueblerina del sur del país trasandino
Él fue detenido en el estadio nacional desde el 11 de septiembre hasta el 11 de octubre, lo largaron con la premisa de que  tenía un tiempo estimado para salir  corriendo y si llegaba a salir vivo, esa era su recompensa: vivir
Así Jilberto salió corriendo, corrió, corrió nunca miró para atrás, corrió corrió pasó por su lugar de trabajo en pleno proceso con carabineros en todas las calles hasta en los desagües y pasó a retirar el sueldo del mes que había trabajado, sí lees bien: pasó  a buscar por su paga, porque tenía que volverse al sur a ver a su familia
María Eugenia, Quena, menor de edad había quedado en verse detrás del cementerio con ese hombre diez años más grande para irse, era menor de edad, pero el parecido físico con su hermana mayor la ayudó para usar sus documentos y pasar la frontera
Eso fue al siguiente año una vez que él buscara un lugar donde parar en el país hermano
Ella se fue, salió por la ventana a la noche sabía que si se iba de ese pueblo esa noche era para no volver nunca más sus padres no se lo perdonarían como a su hermana no le habían perdonado quedar preñada sin casarse
Obsesionada con el plan de la huida para que no crujiera el piso de madera para que no hubiera un gesto que la delatara el día en que iba a ser su última once en familia la última vez que pondría la mesa para todos en la familia la última vez de estar asustada de que llegara curao su viejo y la matara a combos a su vieja que de tan aguerrida ya no gritaba ya no lloraba ya nada miraba siempre hacia arriba como virgen a la espera del espíritu santo que la elevara de aquel, su calvario
Tan concentrada en su plan que no cayó en la cuenta que aquella madrugada comenzaba un nuevo aniversario del natalicio de su progenitora no cayó en la cuenta y ese sería su primer pecado
Encerrada con llaves en esa casa del barrio de obreros chilenos y cordobeses estar encerrada en el país que le iba a dar su libertad -era el encierro- no hay encierros que no te vuelvan loca no hay encierros que no te den pánicos no hay encierros buenos y encierros malos hay encierros hay prisiones hay carceleros de vidas de historias hay quienes se quedan con la llave de una casa pero no pueden abrir quimeras de amor
-          Tú papá nunca la quiso,
Sentenció mi prima después de quince años que no la veía
-          Tu papá la encerraba a tu mamá allá en bahía, nunca la quiso
Encuentro a mi tía, llego a su casa luego de quince o doce años, se me equivocan las fechas de mis viajes, desde el primer día que la vi a mi tía, y la he visto cuatro veces en mi vida y cinco en la de ella, que busco el parecido y trato de hacerme en ese momento donde los pacos miran la cédula de identidad de mi mamá, y la miran y le repiten el nombre Eliana Carrasco, Eliana Carrasco 21 años, Paillaco, Chile
Será esa hermandad tan hermanada que en casa de mi tía Eliana me quedé como una semana y no nos podíamos ir más y cada desayuno cada once y nos mimaron tanto que no querían que nos vayamos y nos dijo despacito que nos iba a extrañar sí mi tía que no nos vio nacer, que me vio a los meses, luego a los doce, luego a los veinte años y ahora, me dijo que me iba a extrañar
Se extraña lo que nunca se vivió me pregunto se extraña el pueblo donde huiste se vuelve al pueblo de donde te fuiste se vuelve de una huida se paga una huida se cierran las heridas se olvidan los olvidos se deja de llorar se deja de volver se viven despidiendo los exiliados las exiliadas del amor
El primer día, el segundo día, el cuarto y no le pregunté sobre el hito de la familia, no me pareció que era una pregunta para hacer siempre sentí que fui el integrante de la familia que hurgó por donde nadie quería hurgar y no le pregunté a la tía del día de la huida
Lo único que pregunté fue ¿Hace cuánto tía que mi mamá se fue para la argentina, hace cuarenta años? Tampoco nos cierran los números, cuarenta digo yo, cuarenta y tres dice mi tía y mira hacia abajo
Alo alo así es el saludo en los pueblos de Chile cuando uno quiere saber si adentro hay gente en la casa, alo aló con acento aló señora María, y la señora María salió a abrirme, abuela soy Cristián, su nieto, siento a veces que yo vuelvo del exilio que vuelvo yo con otrxs más
Abuelaaaaaaaaa y la abrazo a la abuela que ya tiene ochenta y seis años está sorda usa bastón y me dice que estoy más gordo y más viejo y le digo claro que sí, la última vez que nos vimos fue hace doce años  
Entramos con mi amiga a la casa donde sucedió todo
Hay cosas que yo creo que desde la última vez que vine no se han cambiado de lugar y por ahí hace muchos años que no se mueven
Mi abuelita vive con su hija menor Adriana, la solterona y la que está media loca y la que tiene un pecho menos la que inventa historias la que copuchea (chismosa) pero la que acompaña a la abuela maría
Esta casa expulsa le digo a Pau, mi amiga que me acompañó, me tenía que ir le digo, quería verla a mi abuela pero me quería ir al tiro
-          Primo te voy a pedir una cosa, todo lo que me contaste anoche, no se lo cuentes a mi mamá, dale? Me da vergüenza pedirte esto
No te preocupes le digo a la hija de Eliana, Ximena, no vine a desmoronar ninguna idea de la vida actual de mi vieja, es grande y es claro que ella necesita hacer como que su esposo actual, no mi papá, es su pareja perfecta… es claro que necesita decir que su esposo es perfecto, lo adoran allá, su esposo no es mi papá, a mi papá no lo quieren allá y está bien, así es la vida…
No entiendo por qué tenemos la necesidad de los cuentos de hadas, no existen hadas príncipes y claro está que nadie se salva de creer en leseras (boludeces)
Esta crónica ya no se para quien es, si para usted o para mí, discúlpeme que lo entrometa en estos rollos familiares, pero mientras escribía las líneas anteriores me preguntaba qué diría mi hermana si leyera esto, me preguntaría sobre la veracidad de los hechos, si se lo mostrara  a mi viejo me diría como me dijo una vez que yo “tergiversaba los hechos” cuando me pidió que le escribiera su encierro en el estadio nacional para cobrar la reparación por exiliado político: “no estábamos hacinados” me dijo, estábamos parados uno al lado del otro y los que se desmallaban, los sacaban y quien sabe cuál sería su destino
Le pido de nuevo disculpas que lo entrometa en estos rollos yo le iba a contar de la isla de Chiloé del tai chi que hicimos en el pacífico de la tirada del i ching del pisco sour que hace mi prima de lo bien que vi a otra tía de que me crucé con dos tíos, hermanos de mi papá, en una plaza, que todas las plazas de Chile tiene wifi free que el mote con huesillo es riquísimo que jugué al fútbol con los hijos de mi prima Ximena, que el Benja de ocho años me dijo varias veces: usted tío tiene que divertirse, despegar la mente que nadé contra las olas del mar y que no siento más culpa

Y esta crónica es para usted porque nunca me habían preguntado si estuve enamorado de mi papá.

3 comentarios:

laura marcela Dominguez dijo...

Lleno de poesía, de sensibilidad y humanidad, esa que todos llevamos como podemos. La hitoria que contamos nunca es la verdadera, es la que vive en nuestro interior...te quiero Cris! gracias...

sol dijo...

Querido Cris, o Malas Lenguas tus ojos....esa mirada amiga, comprometida, tristona a veces...hay tantas historias para contar..y sí que las contamos y me alegra tanto poder leerte con palabras, pues tu mirada y tu corazón están siempre conmigo, te quiero bello!

sol dijo...

no sé porque dice sol...soy estela. besos